Zircón historia


Historia de Zircón

¿Por qué?… ¿Por qué estoy cayendo?… ¿Por qué… solo escucho el grito de una mujer?… ¿Por qué…? ¿Por qué se escucha a los coches detenerse de golpe?… -un chico de cabellera negra cae al suelo al instante que una mujer se acerca apresuradamente a revisarlo y los pocos peatones presentes, lucen asombrados ante la escena que acaba de suceder- Frederick… ¡Frederick, responde!-dice insistentemente la chica, a la vez que abraza al chico con unas lagrimas que recorren su rostro- yo… lo siento-se limita a decir eso mientras los servicios de emergencia llegan a atender al chico.
Los paramédicos hacen lo posible para salvarle la vida-su pulso esta descendiendo, rápido pásame el desfibrilador…!hay que llevarlo a un hospital, deprisa , trae la camilla- uno de los paramédicos tiene ya preparado el objeto, para instantes después, subir al accidentado a la ambulancia; el tiempo juega en contra de aquellos que buscan salvarle la vida al joven.

En el trayecto, el chico comienza a recordar lo ocurrido en su vida en los últimos tiempos.

Principio de cursos, 6 meses antes del accidente.

Muy bien chicos, tomen sus asientos-dice el joven profesor a sus alumnos- sean bienvenidos al segundo semestre de la carrera de comunicación, bien, sin mas precedentes, mi nombre es Frederick y aunque me puedan confundir con alguno de ustedes, seré su profesor en este semestre. Es mi primer año como docente así que espero que nos llevemos bien.

De entre el pequeño grupo de alumnos, destaca una joven de larga cabellera castaña clara, con una actitud muy arrogante, ya que en ves de estar poniendo atención a la clase, esta observando por la ventana. Suspira un poco y a mitad de la clase sale del aula sin pedirle permiso al profesor.

¿Quién es ella?-pregunta un alumno a su compañero de a lado-ella es Rebeka Moon, en el primer semestre supe que despidieron a un profesor por culpa de ella, es un poco arrogante y se cree dueña del mundo ya que su padre es un multimillonario-le responde este.

Que irrespetuosa es; ¿como se atreve a hacer eso?-sus compañeros de clase empiezan a hablar a espaldas de ella…- ¡muy bien, suficiente!, si ella se quiso ir no soy quien para obligarla a regresar, ustedes ya están bastante grandes para saber si quieren entrar a una clase o no, están en universidad, no en la escuela primaria-reprocha el joven profesor a su alumnado que se quedan callados-bien, continuemos con la clase.

La extraña chica se sienta en un árbol-¿Cómo me vino a tocar un novato como profesor?… bueno, no importara siempre y cuando no se meta conmigo… aunque… este semestre podría ser algo interesante-dice la chica mientras sonríe un poco.

El dia ha terminado y los alumnos poco a poco salen del colegio. El joven profesor esta sentado en su escritorio revisando unos papeles, cuando entra la chica de cabellera castaña al salón de clases, la actitud de ella hacia el es cortante y fría.

-¿Usted es la señorita Rebeka Moon, no es así?-
-¿Y que si es así?-le responde tajantemente ella a el.

-Pues he escuchado mucho de usted… supe que hizo que despidieran a un profesor que llevaba muchos años en esta institución-

-Ese profesor no sabia nada y nos trataba como idiotas, por eso lo hice… ahora, si me disculpa, tengo cosas mas importantes que hacer que hablar con un profesor novato como usted-recogiendo sus cosas y empezando a caminar a la salida dejando solo al joven profesor.

-Vaya, este será un primer año interesante-dice mientras esboza una pequeña sonrisa de su rostro.

Es de noche y Rebeka esta en su habitación escuchando algo de música, pero no le esta prestando atención, esta pensando en lo ocurrido en la tarde-*vaya… es el primer día y ya tengo problemas con un profesor… conociéndolos me pondrán una mala calificación a pesar de contestar bien sus preguntas; bueno… no hay otra cosa que hacer mas que utilizar las influencias de mi padre por si algo así llegara a pasar… de nuevo…*-

Frederick, en ese mismo instante esta acostado en el sillón acariciando a su pequeño gatito pensando en que hacer para influenciar a sus estudiantes-*tengo 24 años y ellos entre 18 y 19… conozco muy bien a los chicos de su edad, ya que era la peor pesadilla para los maestros… ¡cierto! Y ¿si intento lo que esa persona me hizo pasar para darme cuenta de ello?… sería algo arriesgado ya que apenas fue el primer día… mejor lo guardo para otra ocasión*- quedándose profundamente dormido en el proceso de sus pensamientos.

Toda esa semana transcurrió de manera similar, el joven profesor
dando sus teorías de su clase, mientras algunos alumnos apuntaban lo que decía y escribía en la pizarra, otros platicaban entre ellos y algunos ni entraban a clases. La chica de cabellera castaña clara, anotaba un poco lo que decía el profesor y el resto observaba por la ventana.

-*que aburrido es esto*…

Lunes por la mañana y los estudiantes entran poco a poco al salón de clases. El profesor es el ultimo en entrar, empezando la clase una vez que cierra la puerta.

Muy bien, esta vez hablaremos de los medios de comunicación… vaya… parece que tengo clase llena-observando que su salón esta casi a reventar-bueno, comencemos…

En uno de los asientos, esta Rebeka, tomando apuntes y observando por la ventana.

Antes de acabar la clase, el profesor les comenta que viene el primer examen importante del semestre y si tienen alguna duda, no duden en preguntarle.

Suena la campana del fin de la primera clase, todos los presentes salen del salón y se dirigen a sus respectivas clases, mientras Rebeka se mantiene aun sentada esperando a que todos se fueran. Al ver que se quedo sola con el profesor, se levanta de su asiento y se acerca a el.

Disculpe… quiero preguntarle algo-dice la chica un poco tranquila y apenada-¿usted… da clases fuera de la universidad?

¿Qué si doy clases fuera de la escuela?… la verdad, es que no había pensado en eso, así que me temo que no-le responde Frederick.

Ya veo… porque quiero que me asesore para el examen que comenta… sino quiere… haré que lo echen de aquí-dice ya recuperando su voz habitual.

¿Me está chantajeando?-pregunta el profesor un poco desconfiado- lo siento, pero si intenta eso, no va a funcionar conmigo, no me manejo con eso y si quiere asesoría, solo lo hubiera dicho así-recogiendo sus cosas y saliendo del salón, dejando a Rebeka sola con una gran sonrisa en la cara.

Así que eso no funciona con usted… entonces, tendré que usar otro método para persuadirlo.

Frederick esta dando clases a otro grupo de alumnos, mientras Rebeka sentada en un árbol esta meditando sobre lo ocurrido temprano en la mañana, cuando un chico de apariencia caucásica se acerca a ella.

Con que aquí estabas, Rebeka-sentándose frente a ella y dándole un beso en la boca-
Eres tu… Ángel…

-¿Cómo que eres tu?… vaya, ya ni reconoces a tu propio novio, eso es grave-dice el chico un poco decepcionado.
No es eso… sino que habrá un examen importante y parece que mis influencias no servirán en esta ocasión… pero, o estoy enojada como siempre… sino todo lo contrario-le responde Rebeka a su pareja.
Asi que es eso, no te preocupes, si no puedes pasar el examen, entonces tus influencias servirán de algo, porque puedes hacer que lo despidan-le responde Ángel.
Si ese llega a ser el caso…-levantándose la chica y caminando de vuelta a las aulas dejando al chico caucásico sentado empezando a reírse fuertemente.

Es la ultima clase del día, pero, un gran bullicio se escucha a la entrada del colegio, una hermosa mujer de larga cabellera morada oscura y ojos negros, va entrando al lugar, dejando impactados a todos los estudiantes que están por ahí.

¿Será una modelo?-pregunta uno de ellos.
No lo se, pero es muy hermosa-le responde su compañero.
Es muy linda-dice una de las chicas que solo pasaba por ahí.

Vaya… ¿Dónde estará el?-se cuestiona la chica-disculpe… ¿Dónde se encuentra Frederick?-le pregunta a uno de los estudiantes
¿Fred… Frederick?… ¡Ah!, se refiere al profesor Frederick, se encuentra en el salón número 3, en ese lugar-le señala un edificio contiguo al edificio principal del colegio.
¡Muchas gracias!-empezando a caminar muy animosamente al lugar que le indicaron.

Al llegar, el bullicio aumenta, cosa que molesta un poco al joven profesor, porque no puede terminar de dar su clase.

Y ahora que pasa-se pregunta Frederick-bien, continuemos-en ese momento de golpe se abre la puerta del salón, asustando a la mayoría de los presentes.

¡Hola!-la misma chica de la entrada, con una gran sonrisa en la cara, saluda al joven profesor, que lo único que puede hacer es sorprenderse, no por el hecho que acaba de pasar…-¡¿So..So… Sophi?!

La hermosa chica de cabellera morada oscura, con una gran sonrisa y con la mano frente a ella, saludando al profesor que esta confundido y sorprendido ante tal situación- es que te extrañaba-dice bajando la mano, pero, sin quitar la sonrisa de su rostro, a la vez que entra al salón de clases, abrazando al profesor dejándolo sonrojado y todos los alumnos al ver esto, empiezan a armar un buen bullicio

Al ver la situación, Rebeka se limita a levantarse de su asiento y aprovechando la distracción, sale del salón sin que nadie note esto.

Te extrañaba mucho y desde la mañana me quede con ganas de hacer esto-dándole un pequeño beso en la boca, haciendo que el escándalo incremente-¿Te gusto… hermano?

Al escuchar la palabra “hermano”, todos los alumnos presentes, hacen mucho mas escándalo- y bien hermano… ¿no me vas a presentar a tus alumnos?-pregunta Sophi un tanto apenada-eh… si…-le responde Frederick con mucha dificultad- ¡Chicos, ya cálmense o les pondré falta a todos!

Un “¡Ah!”, se deja escuchar por todo el lugar-¡profesor, presente a su hermana!-grita uno de los chicos. Si, preséntela-dice otro- ¿quieres ser mi novia?-grita un chico que estaba hasta atrás del salón haciendo que sus compañeros se rían.

Lo siento… pero yo ya tengo novio-tomando del brazo a Frederick-así que… lo siento, pero yo, ya estoy ocupada con este maravilloso hombre-diciéndoles a todos con una gran sonrisa en la cara, dejando mas confundidos a los jóvenes que empiezan a murmurar sobre la situación.

–“¡efectivamente!, ella es mi novia, no mi hermana”-dándole un apasionado beso que hace estallar por completo el lugar.

A las afueras del edificio Rebeka está caminando como si no le importara nada en el mundo y su rostro muestra algo de fastidio, atemorizando a las personas que pasaban a su lado.

Los alumnos se sorprenden al escuchar la campana de fin de clases provocando así que el aula del profesor Frederick luzca vacía, quedando el y Sophi conversando. Ambos lucen algo melosos y apasionados sin importarles mucho el lugar. Sus jugueteos suben de nivel cuando empiezan a desvestirse, a la vez que Becky, como le decían sus amigos, regresa al salón para sorprenderse y observar lo que esta pasando dentro del salón. Sin mas, saca su celular y comienza a sacar fotos y video mientras esboza una sonrisa maliciosa.

!Te tengo!

El fin de semana llego y así también, el merecido descanso del joven profesor, que recostado en su sofá con su pequeño gatito blanco de apenas 4 meses de edad recostado en su pecho. Su departamento luce impecablemente limpio, los pocos trastes que están sucios, lucen acomodados antes de su lavada, el piso de madera limpio y brillante, los libros y revistas esquinados  y una plantita llena de vida que termina de decorar el espacio. La relajación y silencio, se ven interrumpidos por el timbre que alguien toca desesperadamente.

Al levantárse y abrir, se sorprende al ver que quien esta ahí, es Rebeka, quien luce con una pequeña sonrisa malevola e inocente.

¿Le puedo ayudar en algo?-pregunta Freddy, algo frío, pero la pregunta es ignorada ya que la chica, entró a la vivienda e inspecciona cada uno de los rincones, enojando un poco a su profesor.

Al terminar la inspección, ella se sienta en la mesa, luciendo muy confiada y sacándo unos papeles de su bolso, los deja en la mesa-solo abralos, verá que es algo importante… para usted y su vida, claro esta-observándolo retadoramente.

Al tomar los papeles y verlos, se asombra y se asusta un poco-así es querido profesor, se trata de usted y esa chica haciendo algo en el salón de clases; no creo que necesite detalle alguno para describir eso y sería una pena que esas fotos se llegaran a filtar, su carrera y su vida estarían-poniéndose de pie y susurrándole al oído-acabadas-saliéndo por la puerta, dejándo pasmado a Frederick, que sin reacción alguna deja que se vaya.

En la calle, caminando muy deprisa, Rebeka luce contenta, carcajeándose un poco de lo que acaba de suceder, sin darse por enterada, que choca con cualquier persona que se le ponga frente a ella, hasta que su recorrido termina de golpe-lo siento…-levantándose y siguiendo con su camino, dejándo a la chica algo adolorida-¿que fue eso?… al menos que me ayudara… ¿que le pasa a los jovenes de hoy… es cierto, yo tambipen soy joven-alzandose y caminando de nuevo-mi querido Freddy estará contento de verme-sonríe tímidamente Sophi, mientras carga una bolsa con alimentos, frutas y verduras-le dare su regalo de cumpleaños esta noche-sonrojandose un poco-¿que cosas estoy diciendo?

En el apartamento, Freddy se dedica a quemar las fotos en el lavatrastes-no permitiré que ella salga lastimada… yo la protegeré lo mejor que pueda… no te saldrás con la tuya, Rebeka…

2

Así, el día incomodo terminó y la noche hizo su aparición, el recostado de nuevo en su sillón y su pequeña mascota durmiendo cerca de su cabeza. Luce pensativo, recordando lo ocurrido horas antes e ideando una forma que Sophie no saliera lastimada; sus pensamientos se ven interrumpidos una vez mas por el timbre y la dulce voz de su novia-¡Freddy abre, ya estoy aquí!, ¡Freddy, me muero de frío, ya abre!

El chico se tranquiliza y pone su mejor cara para que no haya preocupación alguna y finalmente le abre; justo al entreabrir, la puerta es azotada con algo de fuerza, sorprendiendo al chico que ve como Sophi le da un apasionado beso en los labios. Ella sin soltarse, cierra la entrada principal y lo dirige a la habitación donde ambos duermen en ocasiones cuando es muy tarde para ella, como para regresar a casa.

Luce como una habitación normal, con una cama pegada a la pared donde una pequeña ventana deja ver la luna que desaparece poco a poco, como si fuese tragada por la oscuridad y al fondo, la gran e indomable ciudad, llena de luces que no tienen fin; hay algunas fotos de la feliz pareja postradas en un pequeño escritorio con una computadora portatil y algunos papeles alrededor de la misma y también tirados en el piso. Cerca de la puerta, la cama de Fynn, el pequeño gatito que se la pasa durmiendo la mayor parte del día, pero no en su lugar designado.

Ambos chicos lucen timidamente su lujuría en sus apasionados besos, cayendo en la cama sin siquiera tomar un pequeño respiro. Conforme iban pasando los minutos, la pasión de ambos aumento, a la vez, que sus cuerpos desnudos eran iluminados por la luna menguando, demostando su amor y sus pasiones mas bajas. Gemidos, algunos gritos de placer provenientes de la pequeña habitación eran prueba fehaciente del acto que ambos estaban cometiendo. Nada de ruido en el edificio, mas que los sollozos de la pareja y alguno que otro maullido del pequeño felino por querer salir.

Sin querer saber cuantos minutos u horas han pasado, Sophi cae en la cama muy fatigada, en su rostro dibuja una gran sonrisa de satisfacción, que a la vez cubre rápidamente entre las sabanas, Frederick recostándose a su lado y besando sus pequeños y carnosos labios de color rojo intenso.

Te adoro-se alcanza a decir antes que ambos, desnudos, cansados y conentos  se queden profundamente dormidos.

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