Los 7 cuentos de (tu) cumpleaños 6- La princesa y el conejo… ¿4?

Hola gente, buenos días, tardes o noches dependiendo de la hora que esten leyendo este post de su escritor adorado y querido, pero que se tarda mucho en poner algo en estos lares. Bueno, a lo que vengo, hoy después de mucho, mucho tiempo que no coloco un cuento o algo decente (eso y porque he andado un poco movido con asuntos de otras indoles :$)…

Les taigo la 6a parte de la serie de cuentos de (tu) cumpleaños, que en teoría debería de haber acabado en marzo pasado, pero aquí andamos. Espero disfruten la historia, salio de la nada mientras observaba unos videos en la internet :$.

Esto es demasiado, no puedo más… estoy a punto de ser derrotado por un formidable oponente, no pude oponer resistencia, me ha superado completamente… incluso ahora estoy esperando a que me de la estocada final y así acabar con este sufrimiento.

Abro los ojos y veo el televisor encendido, un control de videojuegos en mis manos, una pequeña manta en mis piernas y un terrible dolor de espalda- ¿a que hora me dormí?… creo que debo dejar de jugar un rato…-me levanto apagando los aparatos y abriendo las cortinas entrando un poco de luz lunar- esta escena parece cliché-pienso riéndome un poco a la vez que me estiro observando el cielo estrellado, es rara la ocasión que veo un escenario de ese tipo.

Camino al pequeño escritorio al lado de mi cama, enciendo la luz de la lámpara y empiezo a revisar un libro de cuentos que me regalaron en mi cumpleaños, me detengo en un breve prologo: “esta historia cuenta la vida de un chico, que verá muchas aventuras en solo una noche de insomnio y videojuegos… empezando por un pequeño dolor de espalda…La Princesa y el Conejo”.

¿La princesa y el conejo?, me suena conocida esa historia, de hecho muchos de mis amigos dicen que esta buena e interesante; a mi se me hace una historia de amor hecho por un muy enamorado escritor o alguien quien solo quiere llamar la atención de una chica-aguanto una carcajada por lo que acabo de decir para no despertar a mi familia y vecinos. Burlonamente empiezo a leer la historia del chico conejo, aunque me cuestiono un poco el prologo de la historia… no creo que sea el de este famoso cuento.

El chico conejo es un mago autoexiliado para no recibir mas burlas sobre sus peludas orejas de conejo… el viento nocturno mece a los arboles, para algunos dando temor este acto, para otros no dándole demasiada importancia al asunto. Por mi parte me engancho el cuento. Se encuentra cansado de viajar, quiere descansar un poco, encuentra a una princesa en un solitario castillo, rodeado de montañas nevadas… si… entiendo bien… no leeré mas por el sueño que me esta ganando…

Dejo el libro en el escritorio, apagando la lucecita, recostándome en la cama y quedando dormido instantes después que mi cuerpo toca la cómoda superficie de las sabanas…

Despierto en un hermoso valle, el verde brillante del pasto, las flores de todos tipos y colores, algunos arboles bien podados, el cielo azul con blancas nubes surcando el cielo junto a algunas águilas quienes buscan alimento, poniéndome de pie algo confundido empiezo a buscar pistas sobre el lugar en el que me encuentro. Bajo la sombra de un pino veo a una chica con un largo vestido de princesa blanca, de piel morenita clara, no hay reacción alguna, parece estar dormida; en sus rodillas tiene un libro abierto. Que linda-pienso al observarla detenidamente hay un perro de color miel recostado a su lado.

Veo a todos lados ya que esta escena me parece algo familiar, escondiéndome en el alto pasto, al tiempo que noto que un chico de chaqueta marrón, pantalones negros, grandes guantes en sus manos del tono de su chaqueta y una gran oz en su espalda acercándose a donde esta la chica-este tipo le va a hacer algo… o…-antes de decir palabra alguna deja su arma recargada en el árbol, postrando su cabeza en las piernas de la dama quien al sentir el peso de su compañero le sonríe adormilada quitándole un sobrero que no había notado instantes antes dejando ver unas largas orejas de color blanco que salen de la cabeza del chico.

Dios… ¿será que… estoy en ese cuento?… es imposible, debería estar dormido en estos instantes, mañana hay escuela-pienso al mismo tiempo que me doy un pellizco fuertemente- ¡auch!, eso dolió… ¿Qué cara…?-veo a mis alrededores aun de madrugada, la luna a punto de ocultarse en el horizonte para darle paso a la inevitable mañana y al curso del tiempo. Me levanto de la cama y tomo el libro justo en la pagina donde vi la escena de mi sueño, la princesa dormida y el conejito recostándose en sus piernas observándose con mucho amor. Una ligera sonrisa se esboza en mi rostro, cerrando el libro para empezar a arreglarme para ir al colegio.

No recuerdo bien que hubiera esa escena en el pequeño cuento que me dices-un mensaje de texto de una amiga mía haciéndome dudar un poco, revisando el libro de nuevo. Para mi sorpresa esa parte de a historia ha desaparecido, siendo que la vi no hace 10 o 15 minutos. Que extraño, debió ser mi loca imaginación-me digo metiéndome al baño para tomar una ducha-debo dejar de dormirme tan tarde jugando o leyendo…

La princesa y el conejo… te adoro-le susurra al conejito en su oído mientras este duerme con la cabeza recargada en sus muslos, la pequeña Dasha recorre el largo paisaje jugando con todo lo que le llama la atención, regresando de vez en cuando, como un pequeño infante quien va descubriendo el mundo y todo le asombra-y yo a ti-responde el chico conejo abriendo los ojos brindándole un tierno beso en los labios de su princesa, la cual por su reacción se nota que se sonroja y apena un poco. Tonto-alcanza a responder con nerviosismo en su ser…

Cosas, más cosas sin sentido del conejito… ¿HAGATA?

Mitad de mes, ya se que no he publicado algo en las últimas semanas, no hay pretextos… o tal vez si, no sé como lo quieran tomar de mi atraso en contar que diantres conmigo, donde están los cuentos y demás… el caso es que todo se me vino encima, no es tanto un pretexto o justificación, pero aquí andamos, no prometo que me vuelva a desaparecer algunos días más o que esté más pendiente del blog, porque ya saben, cuando hay planes, siempre ocurre un imprevisto y nos cambia todo, hasta el sentido del humor en veces…

Pues bueno, después de esta larga charla que no llevo a algún lugar, heme aquí, regresando, con “nuevos” cuentos, esto que les mostrare es un pequeño adelanto de el proyecto de este año (recordemos que el proyecto Rove &Love y Sunset Monnync fueron suspendidos un tiempo debido a problemas con la compu ¬¬U). Realmente no tengo idea de como vaya, supongo que bien, me esta gustando como se va desarrollando la historia, espero que sea de su agrado, ya que aunque parezca fácil, escribir coherentemente una historia, que se entienda, sea agradable a la vista, a la imaginación es muy complicado, pero se hace un gran esfuerzo en los cuentos.

No más palabras y espero lo disfruten el previo de lo que es HAGATA, más adelante les pondre biografias y demás de los personajes (si aprendo a dibujar, los bocetos de los mismo, pero no prometo nada sobre ello.

Mi vida… mi vida es una gran y aburrida rutina… ¿Por qué estoy aquí?, ¿tengo algún plan para mi vida?… los profesores en la secundaria me encaran diciéndome que necesito algún estimulante, ¿tengo que fingir que soy alguien mas solo para complacerlos?… pensar en mi futuro, ¿es que acaso existe el “futuro”?, si ni siquiera se quien soy y me exigen que cambie. ¿Cambio?, tengo una ligera perspectiva de lo que eso puede significar, pero, no tengo los ánimos necesarios para buscarlo. Una vida… mi vida; ¿Qué es la vida en si?; tantas preguntas sin respuesta y a cada minuto que pasa, las preguntas se incrementan mas y mas…

-Una joven mujer, recostada en su cama, los rayos del sol entran tímidamente por la ventana; su cabellera morada clara luce desaliñada por estar recostada toda la noche, sus pequeños ojos rasgados entreabiertos muestran unas ojeras bajo sus párpados, nunca antes concebidas; la luz matinal le molesta un poco, cubriéndose su rostro algo descuidado. Su cuerpo delgado y piel muy pálida muestra signos de falta de alimento y descanso en su sistema-.

¡Mina, levántate, ya casi es hora de irte a la escuela!

¿Escuela?… ¿para que?, para que me sigan recordando lo inútil que soy, que no aspirare a mas cosas en mi vida… odio toda mi rutina-poniéndose de pie y vistiéndose lo mas lentamente posible intentando ganar una batalla que sabe que perderá. Al terminar de arreglarse, se limita a tomar un pan con mantequilla que había en la mesa-ya me voy-dice antes de salir, sin escuchar respuesta alguna.

Al llegar a la esquina de la calle, se encuentra con su única amiga del colegio, quien luce algo impaciente -¡llegas tarde!-

Lo siento, me quede dormida, D.-responde Mina en medio de un largo y sonoro bostezo.

Deberías mejorar tu actitud, verás, anoche me pasó algo increíble…

Ya empezó con su sermón-piensa Mina bostezando de nueva cuenta- ¿Por qué todo mundo se tiene que meter en mi vida?, incluso D, solo porque tiene las mejores calificaciones, que le permiten el libre paso a las mejores universidades, incluso a cada minuto le están hablando para convencerla de entrar a esos lugares… ella es afortunada, su familia es rica y tiene un abanico interminable de posibilidades, sin embargo, ella las desperdicia; es linda físicamente, su piel es tersa como la seda, no como la mía que es muy áspera, es morena y delgada, yo parezco un muñeco de trapo muy descuidado, su cabello castaño bien cuidado, que le llega a la mitad de su espalda; el mío es corto, morado y descuidado como yo, sus ojos grandes color marrón, los míos parecen que no se abren por mas que intente, que decir de sus pechos, son mas grandes que los míos. Ella se ve bien en bañador o en cualquier ropa que utilice, debería ser modelo, que se yo… parece una princesa sacada de los cuentos de hadas que tanto se comenta, un cliché para mi gusto el comparar esas historias con personas reales,

-Y eso fue lo que me paso en esa pastelería, no debieron ser tan malos; ¿me escuchas?

-Si, ya se que debo mejorar mi actitud…

-No estaba hablando de eso, te comentaba de algo que me paso en la pastelería el día de ayer… a veces creo que no me haces caso-D comienza a llorar como niña pequeña, provocando que su compañera desganadamente la consuele un poco…

Es lo malo de ella, puede parecer muy madura, linda y sexy, pero es una niña pequeña y desesperante… ella siempre sonriendo y yo… yo no tengo idea de cómo somos amigas.

-Ya, lo siento, no llores… ya se, te comprare un pastelillo cuando salgamos de la escuela… y algo mas que tu quieras.

D, deja de llorar instantáneamente y con una larga sonrisa en su rostro le indica que acepta el trato.

Odio que sea tan…-la campana del colegio suena, interrumpiendo cualquier intento de reproche o respuesta alguna por parte de ellas.

Justo a tiempo para que inicie la clase, las chicas llegan. Mina observa por la ventana, luce más desganada que antes, sus ojos no muestran brillo alguno, aburrida, desesperada, enojada. Sus pensamientos son interrumpidos por algo que le llama la atención en el cielo. Pequeñas explosiones como si de fuegos artificiales se tratase.

HAGATA…-menciona para sus adentros- ahí… ¿ahí sabre que es la libertad?… es imposible para alguien como yo el que entre a esa prestigiosa escuela…-suspirando un poco, deja pasar el tiempo de clases y parte del descanso.

¿Estas bien?-pregunta D algo preocupada-has estado suspirando todo el día, no es por un chico.

No pasa nada D-le sonríe algo desganada-solo que… ¿no has pensado en lo que nos depara el futuro?, en donde quieres estudiar o si quieres trabajar o ambas; ¿sabes?, cuando era niña tenía muchas expectativas y sueños, incluso vi un comercial en televisión que me impacto.

D se sienta a su lado y la escucha en silencio.

Aun lo recuerdo… era de la academia de guardianes, desde ese día, desee ser una cadete y luchar para lograrlo. Lo malo fue que me fui desanimando, por parte de mis padres y mis entonces amigos. Me decían que no llegaría a ser eso, que dejara de soñar. Quería demostrarles que podía, pero… sus comentarios terminando introduciéndose bien en mi cabeza y… ahora soy eso, desganada y desanimada, muy conformista y sin deseos de aspirar a mas… ahora que lo pienso, que tonta de mi parte, el ilusionarme por un simple comercial de televisión…

Ambas se quedan observando el cielo azul, hay unas cuantas nubes, tan cercanas como para poder tocarlas, pero tan lejos como para alcanzarlas, la brisa es suave que les mece los cabellos, sus compañeros gritando y corriendo como pequeños en una guardería, los pájaros cantando. La pequeña piscina de la escuela refleja la gran esfera dorada que provee de luz y calor al planeta

Sabes, yo también… yo también desde niña he querido entrar a ese colegio- Mina se sorprende y la observa muy incrédula, provocando que su amiga se ría un poco-claro, no ser una cadete en si, sino aprender a reparar las majestuosas máquinas que surcan el cielo y los confines del espacio, crearlas desde su estructura. Eso es lo que deseo, aun sabiendo que va en contra de los deseos de mis padres, que quieren que siga estudiando y me dedique al negocio local…

Después de eso, ambas se quedaron calladas el resto del día, hasta sonar la campana del fin de clases. Mucho tiempo tuvo que pasar para que se conocieran finalmente. Al caminar directo al área comercial de la ciudad, D se detiene. Tiene la mirada muy pensativa y firme. Mina la observa algo confundida. Siguen en silencio, dejando que los coches sigan sonando su bocina en el insufrible tráfico, las personas en su propio mundo, algunas platicando, otras en silencio, no siendo ellas la excepción, aunque con una diferencia. Hasta ese mismo momento, no se habían mantenido calladas por tantas horas.

Lo estuve pensando mucho y… ¿recuerdas lo que me dijiste en la mañana, que me comprarías lo que yo quisiera?, que tal si lo cambiamos para que entremos a ese colegio -D comenta rompiendo finalmente el silencio, sonrojándose un poco después de externarlo.

Mina la sigue observando, se nota muy seria, pero su semblante cambia a una ligera sonrisa y afirmación. Hacia algunos años que se conocían y D nunca había visto sonreír a su amiga, ni siquiera por error, así que ese acto, la asusto un poco. Todo el mundo seguía haciendo sus cosas, ignorando al par de chicas que se veían a los ojos, desafiando su futuro y deteniendo un poco el vaivén de los peatones.

Paladín-Mina responde algo animada, la confusión en el rostro de D es más evidente, aun no cae en cuenta que su amiga esta sonriendo y menos la respuesta. Los minutos pasan y el viento cambia de velocidad, volviéndose más fuerte que antes y de dirección, sus uniformes de la escuela, bailan el vals impuesto por las corrientes ventosas de la ciudad. De nuevo el silencio entre ambas, que poco a poco retoman su andar entre las calles invernales directo a su destino.

Lo que mas me preocupo en ese entonces, fue que no era una mas de sus locas alucinaciones, sino algo real propuesto por ella. En este tiempo, no se había aterrizado algo entre nosotras. Quien hubiera imaginado lo que pasaría después…

Ambas llegan a una cafetería de medio lujo. Las mesas brillando, todo se alcanza a reflejar a través de la superficie, un par de tazas sobre unos platitos, esperando a ser utilizados como pretexto a mitad de una plática. Al fondo se alcanza a ver el área del buffet con diversos pastelillos y panes de lujo que se puedan comprar a esos bajos precios. El lugar esta llego de clientes que uno a uno entran y salen como si no hubiera un mañana.

Las chicas se sientan cerca de una ventana a pocos pasos de la comida, ya que era la única mesa disponible en esos momentos. Afuera, en las calles se ve que unos copos blancos caen del cielo, iluminando un poco la apagada ciudad. Los faroles empiezan a prender uno detrás del otro. Ambas se mantienen expectantes.

¿Crees que podamos entrar a ese colegio?-pregunta Mina viendo a través del vidrio que las separa del exterior, retomando su figura seria de siempre.

Yo creo que si-responde D, imitando un poco las facciones de su amiga-por cierto, ¿porque me llamas D?

¡Hm!… luego te digo. No se si pueda hacerlo. No se si pueda entrar a ese lugar, no me siento con la capacidad suficiente para…

¡Si puedes!-D golpea la mesa con tal fuerza que casi la tira, haciendo que todos los presentes observaran al lugar donde se escucho el ruido. Al sentir las miradas expectantes de los clientes, oculta su sonrojado rostro como puede, mientras Mina no le presta atención al alboroto de su alrededor. Al ver que no pasaba nada fuera de lo normal, todos siguen como si el incidente nunca hubiese pasado.

Si puedes hacerlo, Mina…-se escucha tímidamente-podemos… podemos hacerlo-sus manos tiemblan por el nerviosismo provocado anteriormente, que casi derrama el líquido caliente sobre su ropa, pero esto es detenido por la mano de su amiga, quien sigue observando el caminar de los cientos de personas en la calle, apresurados ahora por la intensa nevada que los sorprendió.

D se tranquiliza un poco, bebiendo y quedándose en silencio, pasando así toda la tarde sin que se dijera palabra alguna.

C.C- Los 7 cuentos de (tú) cumpleaños P.3

Bien gente, el tercero de siete micro relatos, ando inspirado, mucho, mucho :p
Si se preguntan, estos cuentos también forman parte de Caprichoso Capricornio minicuentos todos salidos de mi loca cabeza e imaginación. Gracias por su preferencia 🙂 espero seguir mejorando en lo que hago para así darles cuentos, relatos, historias de mayor calidad.

Observo las construcciones de hace muchos siglos con las de ahora, las comparo y veo que tienen una (o más, no sé), cosas en común: “los sueños hechos realidad”, esos deseos de mostrar al mundo sus capacidades y fueron bien recibidas, otras no tanto y algunas pocas, que desgraciadamente pasaron desapercibidas, pero eso no impidió el que se hicieran realidad.

Veo, observo, contemplo maravillado las estructuras de piedra, mármol, fibra de vidrio, madera, etc., de las construcciones, las maquetas y dibujos que originaron en la mente del arquitecto; veo tus diseños que tanto esfuerzo te cuestan hacer, los planos que realizas para fijarlos en un espacio donde sea el mas idóneo para alzarlo, tus trabajos, tareas, aprendizajes.

Puedes creer o pensar que no eres apta para este trabajo, pero se, que eres la mejor en ello, la dedicación que le pones, el empeño la terquedad que muestras para dar a conocer tus creaciones, tus construcciones. Risa, llanto, alegría y frustración mezclados, por ahora, en una maqueta que tú misma construiste. La construcción de aquel rascacielos inmenso o una humilde y modesta casa, pasando por iglesias impresionantes, calles de antaño irremplazables; todo eso y más que me tardo en pensar; si se me ocurren más supongo que las pondré, sino, en privado te las digo =P

“Abrazando tu determinación y corriendo, prometiéndote en tú corazón el ¡jamás! Huir”, no importa la distancia o el tiempo que nos lleve construir aquel asombroso edificio, lo importante es tener unos fuertes cimientos para que resista hasta el mas fuerte terremoto, que tenga una luz impresionante no dejándola en la oscuridad y si se derrumba por algún accidente, pues reconstruirla sobre ella,, que estará ese nuevo edificio más fuerte que antes.
¡Ilumina a este mundo con tu obra maravillosa!, no importa la distancia ni el tiempo, podremos hacerlo y maravillarnos ante tal obra de arte…

Observo detenidamente tus construcciones y es inexplicable lo que siento en mi corazón, la pequeña cocker esta igual de emocionada que yo; entonces si sabes como te sientes; si, pero puse inexplicable, porque son muchas emociones juntas que la emoción es la primera que se muestra por mi rostro. Lo estás haciendo bien, continuemos forjando aquella edificación, dejemos anonadados, sorprendidos, al mundo entero…

“Aim for our dreams and let´s launch a shining rocket, your smile give me courage, a jewel that can never be substitued for; Aim for our dreams, we are”.

Caprichoso Capricornio-Los 7 cuentos de (tú) cumpleaños.

Bien gente, hace mucho no me paso por acá, les pido una disculpa por no ser tan constante como debería =( pero, heme aquí con un nuevo cuento (y no es cuento) de cumpleaños =D (no, no mío, el mío es hasta junio, pero vayan preparando sus presentes para entonces =P):

Aun recuerdo el día que te traje a casa, estabas muy pequeña como para saber en el lugar que acababas de llegar, la emoción me invadía, mi corazón fuertemente latía, acabamos de llegar a lo que es tu nuevo hogar. Recostándote en ese pequeño sofá de color ocre algo pálido por los años, suspiraste en aquel momento mientras dormías, mi pequeña había llegado a casa.

Pasaron unas horas y de ese lugar ni un centímetro me apartaba de tu vista, observando como descansabas plácidamente, ninguna preocupación te aquejaba y la hora de la comida te pasaste, esperando a que ella apareciera; y como por arte de magia, ella hizo acto de presencia: su cabello corto liso de color oscuro, su piel morenita tan tersa que cualquier palabra que diga, no llegará a compararse con algo similar; incluso ahora no encuentro palabra alguna para describirla; sus ojos de tamaño mediano de color similar a su cabellera, aquellos ojos que me hipnotizaban y aun lo siguen haciendo, sus labios carnosos que me llamaban para quererlos comer a besos, su nariz respingada y achatada; sus facciones del rostro en general mostraban a una chica tranquila y alegre que aun no sabe la alegría o sorpresa que le espera. Veo que se prepara para salir a trotar un rato, su pantalón y su suéter sin mangas me hacen notar que estoy en lo correcto.

Paso a paso que da hacia mi, provoca un gran vuelco en mi corazón, como si se quisiera salir de mi pecho, como la sorpresa de mi boca. Al ver a la pequeña dormida en el sofá, su expresión cambia radicalmente, predominando la sorpresa; misión cumplida, la logre sorprender tanto que se abalanzo a mi ser propinándome un gran beso de agradecimiento; si, sorpresa, sorpresa o cazador cazado… no tengo una buena “metáfora” para eso…

El viento empezó a arreciar trayendo consigo la advertencia de posiblemente una pequeña tormenta o solo el hecho que la noche se acerca y el frio y las estrellas nos envuelven en el manto en el que dormimos. La pequeña mientras tanto, despierta poco a poco, reconoce el lugar, se asusta un poco ya que su pequeño corazón late muy rápido por la adrenalina provocada de estar lejos de su mama. Se sacude un poco y bajando el sofá olfatea cada rincón del desconocido lugar; escucha unas voces a lo lejos y se acerca a ver quienes provocan tal ruido. Nos ve y chilla un poco para que nos acerquemos, cosa que hacemos inmediatamente. Ella la carga gentilmente, mientras la pequeña le olfatea memorizando el olor de su nueva mama, hace lo consiguiente conmigo y pasado un rato, se tranquiliza y se duerme en nuestros brazos como si el incidente de haberla alejado de su mama nunca ocurriese.

Te quiero mi pequeña-decimos al unísono; el rostro de mi compañera no cabe de la alegría que siente de cargarla, besarla, alimentarla y tenerla dormida entre una cama más cómoda que el viejo sofá que tenemos desde que ambos vivimos juntos y que según tengo entendido, ha pasado por muchas otras cosas que el solo servir de hogar momentáneo a una cachorrita de cocker spaniel miel de apenas 2 meses de nacida.

Hoy, a casi 2 años de que estemos juntos, seguimos jugando en aquel viejo lugar, ella se duerme, rasca de vez en cuando para calentarse un poco o jugando, no lo se, mi joven y hermosa acompañante la saca a pasear, ambas salen a trotar; les encanta mucho eso, por mi parte, prefiero quedarme en casa y seguir un pequeño y casi nada estricto régimen alimenticio, como de ejercicio, pero eso no me impide salir a caminar o trotar diario junto a mis dos amores.

Aquel viejo sofá de color ocre pálido en el que jugamos o dormimos ocasionalmente, en el que vemos la televisión y comemos cuanta chatarra aguante el cuerpo (si, se lo que piensan, ¿no que muy sanos?, pues si, lo somos, je, eso no impide que podamos comer todo lo que queramos conteniéndonos de no sobrepasarnos); aquel viejo sofá que sirve de cama a nuestros sueños y esperanzas del mañana