Caprichoso Capricornio, el conejo y su cuento de nunca acabar.

Hola gente, feliz año 2012, si, un poco atrasado, pero al fin y al cabo, que sea un año muy prospero en todos los sentidos para ustedes.

Bien, casi mediados de Febrero y aquí les traigo el primer cuento del año tal y como lo prometí en twitter @LRCarrillo10. Ojalá lo disfruten y nos vemos en otra ocasión 😀

P.D: Gracias a todos los que aun me siguen a pesar de no ser tan regular como quisieramos, gracias por ser pacientes con el conejito 🙂

Caminando en el brumoso y algo aterrador bosque me encontraba, yo, un chico delgado, de cabellera negra como la noche, ojos marrones oscuros, piel morena clara y sin rumbo aparente. Los arboles que alcanzaba a vislumbrar no tenían hojas, parecían muertos, el suelo era pantanoso y resbaladizo, ya que el lodo era tan claro que simulaba ser hecho de piedra, las pocas aves que me rodeaban no hacían ruido alguno.

No tengo idea de donde estoy, la sombra de la noche se acercaba a mi, cubriendo los alrededores con ese velo oscuro característico, que hace que la mayoría de las criaturas descansemos; no se cuanto tiempo llevo caminando, escucho los aullidos de lobos a lo lejos, haciéndome pensar que un gran y basto territorio de bosque vivo y no pantanoso esta cerca o que tenían entre su vista alguna presa al cual le avisaban a la manada de la misma.

Perdido en mis pensamientos, la duda me llega, cuestionándome del porque estoy ahí, en el pantano, con mis fuerzas ya casi acabadas debido al duro viaje, algún tipo de dolor en mi cabeza me esta matando, el hambre me debilita a cada minuto que pasa, el atolladero en el que estoy no tiene fin; me recuerda a aquellos pasajes de libros donde cuando uno más intenta luchar por salir de algo, más se hunde.

Una risa irónica llega a mi rostro fatigado, siento que el lodo me entierra poco a poco-creo que no tengo salvación-menciono creyendo que lo pensé, ¿es mi limite?, ¿hasta aquí puedo llegar?…-cierro los ojos esperando un fatal destino, un camino el cual la vida me ha llevado hasta ahí con mis decisiones, malas y buenas. La lluvia en mis ojos se hace presente, rugidos salen de mi boca desesperadamente buscando a alguien que los escuche. Esperanzándome a ello, a que alguien me salve.

No se cuanto mas pueda resistir, mi ropaje esta casi destrozada, mi cuerpo muestra señales no solo de fatiga, sino heridas abiertas que me fueron provocadas en el paso del tiempo, mi corazón aun lastimado y mi orgullo destrozado, me tumbo en la orilla del hermoso y cristalino lago el cual alcance a llegar mientras cegado por mis emociones estaba, no supe cuando ni a que hora llegue a ese lugar. No recuerdo nada más.

Sueños, pesadillas, malas noches sin dormir, algunas, todo lo contrario, descansando cual bebe en brazos de su madre. Luchas, conflictos internos y externos los cuales he pasado.

Abro los ojos y sigo en el mismo lugar, derribado, derrotado, sin esperanza aparente para continuar con mi travesía.  ¿En que me he convertido?, ¿esto quería para mi?… no lo se… ¿fue correcta la decisión que tome?; en un principio si, ahora, no lo se… no se la verdad… ¿he huido de mi mismo?, sería una respuesta lógica…

Volteándome a ver el hermoso cielo azul, observando a las nubes pasar lentamente encima de mi, la brisa que mueve mis destrozadas ropas en un baile sin fin, los lobos aun aullando, un bramido me saca de mi concentración. Se acerca algo y no se que es. Levantándome y poniéndome en posición defensiva aguardo impaciente la llegada de ese ser. La espera es larga y angustiante; veo a mi alrededor y no noto nada extraño. El bramido de nuevo mas cerca esta vez. Si voy a morir aquí, entonces era mi destino-pienso sonriendo tras la adrenalina que recorre mi sangre por todo mi cuerpo. No… este hermoso y precioso lugar no va a ser mi tumba.

Sin darme cuenta, un gran animal parecido a un oso, de aproximadamente dos metros y medio, sale del agua embistiéndome y sorprendiéndome. Golpeo, pateo con todas mis fuerzas, pero el animal tiene la ventaja. Este me azota contra el piso, el dolor es imposible de describir, poniéndome de pie poco a poco, tomo posición de nuevo y me lanzo a contraatacar…

¿El resultado de la pelea?… supongo que empate, no le hice mayor daño por su contraparte, a mi me lastimaron mucho, desangrado, con huesos rotos, profundas marcas de sus garras aunque yo, con una imborrable sonrisa de satisfacción en el rostro, mas relajado y tranquilo, como si hubiese sacado todas mis frustraciones, rencor y enojo en esa pelea. Respirar me duele y reírme más, pero mi cuerpo no sabe identificar si es dolor o no debido a lo lastimado que estaba.

Gane…-alcanzo a decir al momento que cierro los ojos aun tendido en el terreno junto al lago, la lluvia se hace presente, truenos y relámpagos opacan mas los rugidos de esa imbatible bestia, la cual, era mi razón para ir a ese lugar en primer lugar…