Noches de Luna Creciente 4

Aquella mañana era inusual, estaba lloviendo fuera de temporada. Por la ventana del tren veía las gotas salpicar algunos prados ya amarillos por la mitad del otoño, otros, llegar directamente a mi rostro, que no le daba importancia a  si en un futuro cercano me podría enfermar por mi imprudencia. No importaba. Esa mañana yo lucía algo aburrido, adormilado. No era costumbre personal, el despertarme temprano.

 

Esa era una ocasión especial ya que tenía que visitar a mis padres y el tren se demoro un poco por culpa de un pasajero que llego algo tarde. No es común que ese servicio espere a alguien en específico, pero lo hizo. En mi asiento viendo por la ventana cambiar de paisajes, de prados amarillos a pequeñas ciudades, pueblos que intactos por la mano del tiempo parecen, las inamovibles cumbres montañosas con un gran manto blanco en la punta que las visten e identifican.

 

Pensaba muchas cosas, tonterías la mayoría, no había tenido momento de relajación hasta ese momento, en que me encontraba en mi cuenta viajando de regreso a casa, a ver a mis parientes, aquel árbol de guayabos donde de niño jugaba, me subía como siendo un primate; lo olvidaba, soy un pariente de ellos. Me reí por ese pensamiento. Decidiendo que no más, cerré los ojos un momento disfrutando el andar del gran vehículo, como un gran metrónomo móvil, con motor de carbón, grandes ruedas, sonido inigualable al andar…

 

Ese sonido me termino despertando de golpe. Al hacerlo, vi una estación con mucha gente caminando de un lado a otro, los trabajadores revisando si no había desperfecto alguno en el tren o en las vías. Asumí que era una de las estaciones intermedias, donde personas ascendían y descendían para dirigirse a otros destinos contiguos del país.

 

Un pequeño bulto en mis piernas me saco de mi adormilamiento. No era en esa parte de mi cuerpo, sino algo externo, pesaba un poco, algo que había creído ser su cama o al menos, una almohada. Una mascota es imposible, ya que no las dejan ir con los pasajeros, tienen que ir en el lugar donde el equipaje va. Una persona, tal vez no haya aguantado el viaje o tuvo problemas para descansar la noche anterior. Al bajar la mirada, me sonrojo un poco. Una joven damisela vestida como una princesa de algún cuento de fantasía infantil estaba. Su corta cabellera oscura,  con algunos caireles, contrastaba con los grandes anteojos que llevaba; curiosamente este artefacto se encontraba a mitad de su pequeña nariz, haciendo juego como si de una persona de avanzada edad fuese. Sus labios gruesos y su piel morenita y lisa, bien cuidada, le terminaban de dar ese aspecto anteriormente mencionado.

 

No acostumbrado a esa situación y a que los viajeros nos observaran extrañadamente, decidí ponerle mi chaqueta en su delgado, esbelto  y al parecer, pequeño cuerpo; esto para que ella no se resfriara. La observaba muy confundido. Ella dormida placidamente sobre mis piernas, sin alguna preocupación, yo la observaba algo apenado. Inconscientemente, empecé a acariciar su cabellera y disfrutar de verla así.

 

El tren empezó su marcha hacía el último tramo, de alrededor 500 kilómetros, antes de llegar a la capital. Hasta llegar ahí, no habría interrupción o intersección que detuviera el andar de la locomotora. Al verla babear, sonreí un poco y limpiándole con una de mis mangas, ella abrió lentamente sus ojos, que siendo castaño oscuro o eso creía. Con una tierna e inocente mirada, puso su mano sobre la mía que yacía acariciando su cabellera y continuo lentamente con ese movimiento. Bese su frente y ella tímidamente afirmo que le gusto ese acto.

 

Te adoro-ella menciono cerrando de nueva cuenta sus ojos, exaltada por el acto que ambos hacíamos-y yo a ti-conteste-descansa, aun falta para que lleguemos a casa-bese su frente de nueva cuenta y tiernamente le quité de encima sus anteojos y los guardé en el bolsillo de mi camisa.

 

Te quiero mucho-menciono de nueva cuenta, como intentando avergonzarme un poquito, cosa que lo logro y mi cara se puso un poco roja ante tal comentario de improviso-te ves muy lindo como un tomatito-termino de decir burlonamente-solo duerme-fue mi respuesta algo cortante y nerviosa. No conforme con esto, ella, levantándose un poco propinó un dulce beso en mis labios. Correspondí un tanto nervioso y sorprendido. Separándonos un poco ella me vio tiernamente y sonriendo un poco me observo detenidamente. ¿No debería de ser yo quien te robe un beso?-le pregunte.

 

Recuerda que, no es beso robado si la otra persona lo desea-contesto retomando el beso que nos fundió en un solo ser, en el exterior, las gotas de lluvia seguían cayendo mas intensamente, los relámpagos apagaron uno que otro gemido provocado por el hecho de tener unidos nuestros labios, la mayoría de los pasajeros se encontraban en sus camarotes durmiendo.

 

La tormenta ceso de pronto, las nubes grises se fueron desvaneciendo poco a poco, para dejar a la vista, una estrellada noche cerca de los montes, la brillante luna se veía hermosa a punto de estar gorda, dejando un espectáculo irrepetible para ambos, quienes aun nos encontrábamos en ese vagón, solos el uno con el otro, siendo un solo ser, horas antes de llegar a nuestro destino.

 

Te adoro mucho-se alcanzo a escuchar entrecortadamente, mientras la pasión se desbordaba, en aquel tren que seguía su andar a la vez que el sol salía tímidamente, mostrando la ciudad donde nos dirigíamos.

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asdadf… cosas del conejo

Hola gente que tal les va?, si ya se que desde hace casi un mes no publico algo en este espacio, he estado algo ocupado intentando pensar en otras cosas, por eso mi pequeño descuido al blog.

 

Bien, una noticia mala, mis archivos donde tenía todas las historias, de un día para el otro, se borraron (si se preguntan, no tenía respaldo de esos archivos, una tontería de mi parte, pero bue…), asi que esperanzado a que por aquí y por allá las tuviera, estoy reuniéndolas de nuevo para seguir con esta labor de la cual nadie me paga (aun :p)

He andado algo pensativo, mas de lo normal, teniendo como único compañero a mi ángel guardian quien me escucha en todo lo que digo y pienso además de mi princesa a quien esta enfermita, pero aun así, en las noches la cuido y siempre pienso en ella, yo haciendo mis cosas, aun pienso en ella y se que esta a mi lado, como yo estoy a su lado.

Muchas cosas pasan ahora por mi cabeza, confusión, tristeza, soledad, optimismo, cariño, etc, cosas y pensamientos por la lluvia que me animan… lluvia, lluvia, lluvia… esos pensamientos que llegan a mi como esas gotas que caen del cielo, los sentimientos que caen como los rayos, el lago cristalino en el fondo de unos arboles, una nevada intempestiva cae en la ciudad, que a pesar de ser mitad del verano, parece muy invernal.

Los lienzos que nuestro aliento danzan en el aire, que nuestras manos forman al estar tomados de la mano, el pequeño calor que nuestros cuerpos emanan juntos, el vapor que sale de nuestras cabezas al estar en contacto con la nieve.

Te adoro-se alcanza a decir entre nuestros labios, en un fugaz beso, como aquel rayo que caía en el horizonte…

Natsu