Noches de Luna Creciente… ¿3?

Hola que tal gente, como les va. Hace mucho que no pongo algo por acá y ahora que lo hago, es para seguir con las historias, que como se los había prometido las voy subiendo poco a poco.

Vamos a seguir con esta serie de diferentes cuentos llamados “Noches de Luna Creciente”… ¿tendrá su espacio mas adelante?, no lo sé, puede que si, puede que no, pero por mientras, les dejo otro relato de esta serie. Espero que sea de su agrado 🙂

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Érase  una vez, hace mucho, pero mucho tiempo, en un reino lejano;  mejor dicho, a la mitad de un bosque de pinos, donde una pareja de hermanos vivía. Ellos viven en una pequeña pero acogedora casita de madera construida por su padre para que tuvieran un lugar al cual llamar hogar.

Sus padres, viven en la ciudad trabajando día y noche por hacer lo mejor posible la vida de sus hijos, que para intentar protegerlos un poco del mal de los tiempos actuales, los dejaron viviendo en el bosque, aun sabiendo que es muy difícil protegerlos todo el tiempo y mas si los cuatro, se quedaban en la ciudad, por eso decidieron entre los miembros de la familia, que iban a pasar un tiempo en el bosque y el otro en la ciudad.

Los chicos, el de 21 años y ella de 19 son muy unidos. El sale cada mañana por leña para mantener calientito el hogar, mientras ella se pasa los días en cama debido a una extraña enfermedad que no la deja hacer mucho, salvo o en ocasiones, cocinarle algo a su hermano; cuando ella no podía estar preparando la comida,  el cocinaba y limpiaba la casa, lavaba la ropa; era un amo de casa y bromeaba con ella sobre eso para mantenerla animada lo mejor que pudiera.

La chica, sin embargo, admiraba a su hermano mayor por siempre haberla cuidado y  sobretodo tener mucha paciencia hacía ella, que de paso lo veía como su héroe…  todo marchaba bien entre ambos chicos.

Hasta que un día de julio, con mucha mas lluvia de la que comúnmente caía en esa época del año, el chico cayo gravemente enfermo.

No había demasiadas medicinas en la casa para tratar la enfermedad, puesto que solo se encontraban las necesarias para cuidar de la chica. Ella  desesperada busco y busco el tratamiento adecuado para curar a su hermano mayor. Intentó con un té sumamente cargado el cual no dio buenos resultados. Probó darle una ducha la cual termino en que ella estaba bañada y el aun dormido sin inmutarse mucho;  hasta con un suave besito en sus labios para despertarlo, imitando a los cuentos clásicos que el le había leído innumerables veces para que ella descansara.

A punto de rendirse, recordó que su mama; antes de irse la ultima vez a la ciudad; le comentó sobre un hongo para curar esa enfermedad en específico, que era una fiebre muy alta.

Sin importarle lo débil y fatigada que estaba debido a su propio mal y al día ajetreado que tuvo, salio en medio de la lluvia torrencial, con la esperanza de encontrar el hongo milagroso.

Pasaron las horas y la lluvia arreciaba, caminó kilómetros y kilómetros en su búsqueda, cubierta de lodo por todo su ropa y su cuerpo  aun seguía esperanzada en salvar a su héroe. Las lágrimas se ocultaban bien, gracias a las gotas de lluvia que caían sobre su bello rostro de color blanco, un poco pálido debido al sobreesfuerzo realizado, su larga cabellera dorada oscura, estaba negra cono la noche.

Ya no daba mas de si, sus piernas le temblaban, apenas soportando su peso, sus brazos le dolían y curiosamente, su cabeza comenzó a echar algo de vapor al contacto con el agua fría que caía interminablemente sobre el bosque.

Dando su último esfuerzo, subió una pequeña colina donde encontró finalmente y después de muchas horas el famoso honguito. Se apresuro a regresar a casa a prepararlo como su madre le había comentado. Al llegar y ver que su hermano seguía en cama, fue a besar su frente y revisar que aun respirara. Al ver que aun estaba vivo, se apresuro a hacer el extracto del cual pasados cinco minutos,  salio un líquido verde oscuro muy espeso y con olor desagradable, lo cual provocó que ella casi vomitara de la peste del brebaje.

Aguantándose las ganas de volver el estómago y el sentir que su ya débil cuerpo aguantaba, levanto un poco a su hermano y le dio el brebaje. Al no poder pasárselo, bebió un poco y con un tierno beso en sus labios, le paso el extracto que aunado a su mal olor y pésima vista, era lo mas horrible que había probado en su vida, pero todo era para ayudar a su hermano.

Al terminar el jugo, cayendo dormida en los brazos de su hermano. Varios días pasaron y la lluvia finalmente ceso.  Ella despertó de su largo sueño y al no ver a su hermano se preocupo-¡mi hermano!, mi héroe  ha desaparecido!-pensó alarmada poniéndose de pie como rayo para buscarlo.

Lo busco en la cocina que compartía el comedor y una pequeña salita, en los alrededores de la cabaña y al no haber señal de el, se deprimió… en eso, se le vino un pensamiento fugaz en su mente, que la hizo correr al baño.

Al abrir la puerta, se puso feliz de verlo al fin curado-¡mi héroe!-ella exclamó saltando a sus brazos, sin importarle que el estaba desnudo a mitad de su baño habitual. El sonrojado y sorprendido de ver a su hermanita ahí, se limito a abrazarla tímidamente ¿estas… bien?-pregunto el nerviosamente

¡Tonto!… me preocupaste mucho-ella respondió en medio de lagrimas-pero… ahora se lo que sientes al cuidarme… mi héroe-le dio un besito en su mejilla para separarse y dejarlo sin habla y estupefacto.

Te quiero hermano…

Nos vemos en otro cuento ND.

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